Increíblemente las atenciones de urgencia bajaron 51% desde que llegó el COVID-19

Liyfe: Importante disminución de las consultas
Evidentemente el dejar de jugar a la pelota o subir al cerro evita ciertos riesgos que pueden terminar en accidentes, sin embargo también han disminuido de manera importante otras consultas como el caso de los infartos.

Podríamos pensar lógicamente que evitamos ir a la urgencia para no contagiarnos y por ende que muchas de estas no eran tan urgentes en realidad, sin embargo los cuadros graves como una apendicitis aguda o un infarto también han descendido. ¿Cómo se explica esto?

De acuerdo con cifras oficiales del Minsal, mientras en una semana promedio, se registraban más de 312 mil atenciones de urgencia, a partir de mediados de marzo, cuando los casos de coronavirus comenzaron a incrementar fuertemente, se está atendiendo un promedio de 155 mil, es decir, 51% menos. Pero esto nos llevaría a pensar lógicamente en que esto se debe a que dejamos de consultar por miedo a contagiarnos con coronavirus, sin embargo las cifras dicen otra cosa. Por ejemplo, durante enero, el promedio de ingresos semanales por infartos agudos al miocardio rondaba los 350 casos, mientras que en las últimas dos semanas se han registrado menos de 200. Lo mismo pasa con otras patologías graves, como los accidentes cerebrovasculares, que cayeron a la mitad, o incluso las hospitalizaciones de urgencia, que pasaron de un promedio de más de 10 mil semanales a unas 7.200. Buscamos más información en el mundo y nos encontramos que por ejemplo en España se indica que las urgencias comunes han caído en un 60% y los pacientes llegan con situaciones más graves como por ejemplo con apéndices casi perforados.

Caida Urgencias

¿Podremos concluir que este tipo de atenciones ha disminuido sólo por que la gente sale menos de casa y enfrenta menos riesgos? Hay cierta lógica en ello, menos partidos de fútbol, menos contactos que nos contagien gripes, dolores virales de todo tipo entre otros, sin embargo esto no explica la importante baja en afecciones más graves como infartos o apendicitis. Lo que sí debe preocuparnos según algunos expertos es el efecto rebote  cuando termine esta situación y deberíamos estar preparados para ello.

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